Kai Recuero
Kai Recuero (Huelva, 2004) es un artista no binario que actualmente cursa estudios de Bellas Artes en la Universidad de Granada. Su práctica artística gira en torno al cuerpo humano y a las relaciones entre género y cultura, cuestionando las estructuras binarias impuestas por el sistema y explorando la diversidad de identidades que conforman la experiencia humana.
A través de su obra, plantea la masculinidad y la feminidad como construcciones políticas y culturales desligadas de cualquier idea esencialista de la naturaleza. Ha desarrollado su trayectoria entre la pintura, la ilustración y el diseño gráfico, participando tanto en exposiciones individuales como colectivas en ciudades como Huelva y Granada.
Entre sus proyectos destacan las muestras El ello y el yo y Entre el símbolo y la identidad: Más Allá del Sistema, así como su participación en exposiciones colectivas como NUDOS y Panorama 24. Paralelamente, ha trabajado en proyectos editoriales y de diseño, realizando ilustraciones para el libro Nocturnos: Galería de Trazos de terror y diseñando portadas y cartelería para distintas publicaciones y espacios culturales.
Kai Recuero | Ilustración digital | Impresión sobre papel mate 29’7 × 29’7 cm |
¿Qué somos? ¿Cómo amamos? (Preciado, 2019, p.25)
Personas con cuyas palabras bailamos olvidándonos del resto de las cosas. Algunos blas han sido producidos de la mano de mi persona.
Kai Recuero | Ilustración digital |Impresión sobre papel mate 29,6 × 36,9 cm | ¿Qué ocurre cuando existe el amor, pero no el entendimiento? ¿Se puede amar sin cuidado, respeto y comprensión? Cuando los hilos rojos se vuelven cadenas habla de esa carencia en el amor, de aquellos cuerpos que no logran comprenderse. Del amor y del dolor; del éxtasis y la condena.
Kai Recuero | Ilustración digital | Impresión sobre papel mate A3 | El sobreestímulo como forma de evasión de la realidad. Sobre transitar los espacios sin rumbo, sin pausa, habitando un presente catastrófico en el que preferimos refugiarnos en el ruido; porque nombrarlo en voz alta sería condenarnos a enfrentarnos a ello. Porque nada va mal si no lo pienso. Nada es real si no lo digo.